El obispo Curry emite declaración sobre Venezuela
Southwest California Synod • January 7, 2026
El obispo Curry emite declaración sobre Venezuela

7 de enero de 2026
Estimados hermanos en Cristo:
En toda esta iglesia existe una preocupación debido a la acción militar de EE. UU. en Venezuela el 3 de enero de 2026 y lo que ha sucedido o vaya a suceder después. Creo que la celebración de este domingo del bautismo de Jesús —y el nuestro— nos puede ayudar a comprender, guiar nuestras oraciones y fomentar una acción fiel en este momento. El bautismo de nuestro Señor nos recuerda que Jesús es el hijo amado de Dios, que ha venido a cumplir una promesa antigua de traer justicia y paz a las naciones (Isaías 42:1).
Como amados de Dios, los cristianos comparten el ministerio y la compasión de Jesús por la gente vulnerable. Nuestras oraciones están con el pueblo de Venezuela. Oramos por su seguridad y bienestar, por sus medios de subsistencia, y por el acceso confiable a alimentos, atención médica y agua potable. Nuestra iglesia camina en solidaridad con ellos por medio de la Iglesia Evangélica Luterana en Venezuela: su gente, pastores, diáconos y ministerios. El apoyo también se expresa en la comunidad cristiana en general, tanto en Venezuela como entre la diáspora venezolana, quienes desde hace tiempo han luchado y trabajado por la paz, la democracia y los derechos humanos.
Como hijos bautizados de Dios, los luteranos somos liberados para procurar el bienestar de nuestro prójimo. Más de 600,000 venezolanos en Estados Unidos enfrentan incertidumbre sin la renovación del Estatus de Protección Temporal (TPS), y las deportaciones de migrantes venezolanos continúan a pesar de estos tiempos de ansiedad en su país de origen. Puesto que Venezuela atraviesa una situación delicada, nuestra nación tiene la responsabilidad de ofrecer una respuesta humanitaria consciente.
Continuamos haciendo un llamado a brindar apoyo humanitario a las organizaciones que atienden a migrantes en los países vecinos y a facilitar vías de asilo en Estados Unidos para los venezolanos y todas las personas que tengan temores plausibles de persecución.
Como seguidores de Jesús procuramos justicia para las naciones. Como iglesia en este país, pedimos que lo que ocurra a continuación ponga en el centro al pueblo venezolano y su derecho a la autodeterminación. Nosotros, como país, debemos resistir cualquier tentación de usar esta ocasión para fomentar intereses económicos especiales o corporativos. En vista de que Venezuela enfrenta una continua inestabilidad, es probable que más personas sean desplazadas.
Evitemos una mayor polarización mientras respondemos a lo que está ocurriendo. La teología luterana afirma que dos cosas pueden ser verdaderas al mismo tiempo. La destitución de Nicolás Maduro, un autoritario corrupto, y el fin de su brutal represión son motivos de celebración para muchos. Al mismo tiempo, la acción de Estados
Unidos en Venezuela, sin la autorización del Congreso de Estados Unidos exigida por la constitución, violó el derecho internacional y creó un precedente peligroso que debilita la paz y la seguridad mundial. Nuestra enseñanza social nos dice que cualquier conflicto debe cumplir estrictos criterios morales basados en los principios de “buena intención, causa justificable, autoridad legítima…” (Por la paz en el mundo de Dios, página 12).
En este momento tan complejo y peligroso, los cristianos recuerdan que Jesús es el hijo amado de Dios. A través de nuestros bautismos, esta identidad y misión nos forman y nos llaman a la acción cívica. Estamos llamados a hablar la verdad con amor, pero con claridad sobre la rendición de cuentas por cualquier abuso de poder. En este tiempo podemos abogar firmemente por un camino pacífico y exhortar al Congreso de los EE. UU. a ejercer su autoridad sobre los poderes de guerra y garantizar que se siga el debido proceso. Esta acción es especialmente crucial cuando están en riesgo las vidas de los soldados estadounidenses y de los civiles en todo el mundo.
Al recordar el significado del bautismo para la acción en el mundo, oremos fervientemente por nuestros hermanos en Cristo en Venezuela. También apoyemos y acompañemos a los venezolanos y sus familias en todo el mundo. Nacido en Venezuela, el obispo Pedro Suárez, del Sínodo de Florida-Bahamas de la ELCA, escribió la siguiente oración:
Por tu Espíritu Santo, enciende una esperanza que no defraude y una paz que sobrepase todo entendimiento. Encomendamos a Venezuela, su pueblo y tu iglesia a tus manos amorosas, no poniendo la confianza en nuestra propia fuerza, sino confiando en tu amor inquebrantable que fue dado a conocer en Jesucristo, quien es nuestra paz. Amén.
En Cristo,
El Rvdo. Yehiel Curry Obispo Presidente Iglesia Evangélica Luterana en América


