Informe del Cuarto Trimestre de 2025 de la Obispa

Bishop Brenda Bos • January 13, 2026

Informe del Cuarto Trimestre de 2025 de la Obispa

Gracia y paz sean con ustedes en este año de nuestro Señor 2026.

La semana pasada conmemoramos el primer aniversario de los incendios de Eaton y Palisades. Fue un tiempo delicado para mí tanto en lo personal como en lo profesional, y agradezco haber participado en varios eventos comunitarios, así como haber recibido muchos mensajes personales de apoyo. Los aniversarios de acontecimientos importantes tienen un impacto emocional y físico mayor de lo que a veces esperamos. Les animo a que se acerquen a cualquier persona en su vida que esté recordando una tragedia, ya sea a gran escala como los incendios forestales, o algo mucho más personal, como una muerte u otra pérdida. El simple hecho de recordar este acontecimiento significará mucho para sus seres queridos.

La respuesta de este sínodo a los incendios forestales y a la aplicación de las leyes migratorias ha sido uno de los aspectos más destacados de nuestro trabajo conjunto en 2025. Hemos distribuido casi 120,000 dólares en subvenciones para personas sobrevivientes de los incendios y organizaciones de apoyo. Recientemente, el consejo del sínodo aprobó un nuevo fondo de ayuda en casos de desastre, el cual responderá a futuras emergencias, ya sean naturales o provocadas por el ser humano. Nuestra Coordinadora de Ayuda en Casos de Desastre, Victoria Villa, también cuenta con financiamiento gracias a una subvención de Lutheran Disaster Response.

El consejo del sínodo solicitó un Plan Estratégico para los próximos años, y ahora estamos trabajando para cumplirlo. Los pilares de este plan son 1) Reimaginar el ministerio para una iglesia en transformación, 2) Apoyo y resiliencia congregacional, 3) Transformación financiera para un ministerio a largo plazo y 4) Fortalecimiento de la capacidad interna. Llegamos a estos pilares después de evaluar las fortalezas y los desafíos de nuestras congregaciones, de nuestra iglesia nacional y de nuestras comunidades. Vivimos en un tiempo de grandes cambios e incertidumbre, y la iglesia necesita fortalecer sus recursos y su capacidad para afrontar estos desafíos. La Iglesia Evangélica Luterana en América también está dando prioridad a la vitalidad congregacional y al alcance comunitario, y nuestras Directoras para la Misión Evangélica y yo estamos acercando estos recursos denominacionales a nuestro sínodo. Me gusta decir que estamos profundizando nuestra fe y nuestros ministerios, en lugar de expandirlos. Esto no es un ejercicio de introspección innecesaria. Más bien, nos aseguramos de tener una comprensión clara de la misión congregacional, de arraigarnos más profundamente en nuestra fe cristiana y luego responder en oración a las necesidades de nuestra comunidad, basándonos en quién es Jesús y en cómo Jesús nos llama a actuar.

El apoyo y la resiliencia congregacional también requieren una reimaginación del ministerio, especialmente en la manera en que se lideran las congregaciones. En toda la denominación, y en la mayoría de las denominaciones históricas, se informa que cada vez menos congregaciones pueden costear pastores ordenados a tiempo completo. Estamos pasando de una iglesia dirigida por pastores y sostenida por la congregación, a una iglesia dirigida por líderes laicos y acompañada por pastores. Siempre necesitaremos y apoyaremos a las personas líderes en el ministerio ordenado. Su compromiso y formación siempre serán un regalo para nuestras congregaciones. Al mismo tiempo, reconocemos la necesidad de formar y apoyar a líderes laicos en la conducción del culto, la predicación y la administración de la iglesia. Estamos reclutando y capacitando a Ministras y Ministros Autorizados por el Sínodo para apoyar las necesidades a corto y largo plazo en nuestras iglesias. Se ha formado un Equipo de Renovación del Sínodo para acompañar a las congregaciones en procesos de autoevaluación y en la construcción de una visión hacia un futuro diferente, pero igualmente fiel. Si su congregación está interesada en el trabajo de este equipo de renovación, puede comunicarse con la pastora Amy Beveridge en nuestras oficinas.

Aunque la mayoría de nuestras congregaciones están trabajando con menos recursos, la generosidad sigue siendo fuerte. Nuestras congregaciones han contribuido fielmente a sus propios ministerios y continúan dando generosamente al sínodo y a la iglesia en general. Una vez más, nos encontramos en el percentil 90 a 95 de nuestro presupuesto de ingresos. GRACIAS por este apoyo valiente.

Los otros dos pilares de nuestro plan estratégico se enfocan en el Fortalecimiento de la Capacidad Interna y la Transformación Financiera para un Ministerio a Largo Plazo, ambos relacionados con la revisión de procesos internos del sínodo que impactarán la capacidad de la oficina sinodal para servir de manera más eficaz a las congregaciones. Compartiremos nuestros procesos con la esperanza de que nuestras congregaciones también puedan adoptar buenas prácticas. Por ejemplo, simplificaremos y clarificaremos los procesos de subvenciones para que las congregaciones y los ministerios tengan una experiencia de solicitud y notificación más ágil. Esta estructura de otorgamiento de fondos puede ser útil también en sus propias congregaciones, al buscar maneras fieles de asignar sus recursos.

Si bien la transformación financiera es una parte clave de nuestro plan estratégico, esto no significa que carezcamos de recursos o ministerios. Como escribió la Directora para la Misión Evangélica, Laura Salazar Krueger, en un boletín anterior, nuestros ministerios estratégicos y los Ministerios Autorizados por el Sínodo recibieron 444,000 dólares en subvenciones, incluidos 131,000 dólares de nuestro propio fondo de First Lutheran Los Angeles, 207,150 dólares de la organización nacional de la ELCA y 85,000 dólares provenientes de la venta de propiedades en este sínodo. Este movimiento de fondos demuestra la interconexión entre nuestro sínodo, estas congregaciones y la iglesia en su conjunto.

Concluyo este informe trimestral con el mismo mensaje con el que lo inicié. Somos iglesia juntos. Nuestra interconexión, desde el nivel nacional hasta el congregacional, es nuestra fortaleza, y estoy profundamente agradecida por ella. Así como yo necesito de la comunidad para reconstruirme después de los incendios forestales, también necesitamos unos de otros mientras continuamos el sagrado camino de fidelidad y amor al que Dios nos llama. Que Dios nos bendiga en 2026.

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